Desde la época nazarí, la ciudad fue un centro muy importante de producción textil, especialmente en la elaboración de sedas. Según Marín López (2005), la seda granadina fue uno de los productos más apreciados de Al-Ándalus, no solo por su calidad, sino por su valor simbólico y económico dentro del Reino de Granada. En esos tejidos se mezclaban el arte, la técnica y el comercio, convirtiéndose en una seña de identidad de la ciudad.